Vuelo 127 de Delta Airlines con destino Nueva York

by Gemma Ferreres

Terminal 1 Barajas La segunda parte de la Aventura comenzó como había acabado la primera, de forma accidentada. Me gusta mirar el progreso del vuelo en la pantalla con GPS de los asientos. En esta ocasión, después de casi dos horas de trayecto, el mapa indicaba que volábamos hacia Madrid, en lugar de hacia Nueva York. Pensé que sería un error pero no, al poco, el comandante avisó de que el avión regresaba a Madrid “por un problema con el aire acondicionado”. Este sería el principio de varios días de esperas y retrasos. Primero nos dijeron que no sería necesario bajar del avión, que lo repararían y reanudaría el vuelo. El mensaje, que pretendía ser tranquilizador, no lo era, ya que lo último que queríamos era viajar en una aeronave con una avería. Sumando retraso tras retraso el día acabó en el Hotel Auditorium, famoso por haber alojado a los controladores durante su huelga. El hotel, “el más grande de Europa”, es un cuatro estrellas cercano al aeropuerto, las habitaciones son espaciosas, con camas King´s size, piano bar en la cafetería y almuerzo tipo bufé. En el hall recibe al visitante una escultura de Javier Mariscal que representa un Cadillac en el momento de estrellarse.

"Crash!" de Javier Mariscal El vuelo cancelado, en teoría, iba a salir al día siguiente a las 12.30 pero ese jueves lo único que nos depararía eran más colas y esperas. Alrededor de las 3 de la tarde ya estaba claro que tampoco volaríamos ese día pero al menos nos daban la opción de acomodarnos en otros vuelos, lo que había sido imposible hasta entonces ya que, al ser festivo en Madrid todo estaba vendido. Teníamos claro que queríamos un vuelo sin escalas. Al viajar por un periodo largo, de tres meses, no nos importaba perder un día o dos con tal de evitar más contratiempos. De nuevo, colas para encontrar asiento en otros vuelos. La señorita que nos atendió llevaba despierta desde las 4 de la madrugada, lo que explica que se equivocara dos veces al asignarnos otro vuelo. Finalmente, tuvo que subsanar los errores Atención al cliente, que se comportó con gran diligencia.

Como no hay mal que por bien no venga, los días extra de espera en Madrid permitieron que llegara el paquete de Bubok con tres ejemplares de mi libro Internetización, que pude revisar y verificar que se habían imprimido correctamente.