Esta semana me he dado de baja de dos newsletters. No llevaba mucho tiempo suscrita pero las veía llegar a la bandeja de entrada y ya sabía que no las iba a leer. Pensé que era mejor para los dos finalizar mi suscripción. 

El mundo se divide en dos tipos de personas:

A) Las que a partir de una frase pueden escribir cuarenta páginas

B) Las que necesitan leer cuarenta páginas para destilar una idea o frase

El mundo de hoy pertenece a los primeros. Adivina en qué grupo estoy yo, para lo bueno y para lo malo.

El tiempo es oro

Seguramente te hayas encontrado alguna vez la frase de coaching «el tiempo es lo más valioso que podemos regalar». Yo sentía que no podía regalar mi tiempo a esas newsletters. Tal vez estaban muy bien escritas y contaban cosas interesantes pero la relación entre el tiempo que iba a invertir leyéndolas y lo que iba a obtener no era a mi favor. También me han influido otros factores: ahorrar gastos a los autores, el tiempo que dedico a newsletters ya está ocupado por otros que llegaron antes, reducir la huella de carbono (esto admito que es una preocupación nueva para mí)…

300 palabras

Según Google/SEO este post no se debería publicar. No llega a 300 palabras y eso es una especie de territorio de nadie. No es un tuit ni un hilo, tampoco un artículo o reportaje en profundidad, pero hoy me he levantado un poco antisistema.

Por cierto, entre las newsletters que he descubierto en las últimas semanas y meses sí hay una 100% recomendable: Haken. No todo iba a ser pinchar en hueso.