Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia en el Museo Thyssen

by Gemma Ferreres

Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia bien podría haberse llamado La historia de Giovanna Tornabuoni, ya que la exposición gira en torno al cuadro más emblemático del Museo Thyssen y refleja la vida de una joven acomodada de la época.

Si seguimos el orden de las salas, la muestra comienza con una xilografía que representa la ciudad de Florencia en el siglo XVI. Son identificables algunos palacios y escenarios de la vida de Giovanna, como la iglesia donde se casó.

La segunda obra es La reconciliación de los romanos y los sabinos, una tabla que hace referencia al papel del matrimonio como forma de alianza entre familias y Estados, tan habitual en el pasado.

En la misma sala se exhiben dos libros que pertenecieron al padre de la joven Giovanna, uno con recuerdos familiares y otro de cuentas en el que desglosa los gastos que le supusieron los casamientos de sus hijas. Giovanna era la octava de 12 y murió en 1488, a los 19 años, cuando estaba embarazada de su segundo hijo.

Retrato de Giovanna Tuornaboni

De las salas dedicadas al retrato renacentista lo que más me gustó fue el contraste entre la obra de Ghirlandaio que es el centro de la exposición y Perfil de una mujer de Botticelli. Giovanna Tuornaboni viste ropajes confeccionados con ricas telas, se adorna con valiosas joyas, su peinado está perfectamente cuidado y su espalda recta. En cambio, la joven que retrata Botticelli curva ligeramente el cuerpo, no lleva joyas, el tocado es sencillo y un poco descuidado, las ropas sobrias. A pesar de que ambas nos ofrecen su perfil, al más puro estilo clásico, en la obra de Botticelli la figura no está centrada sino que se superpone al marco de la ventana que aparece al fondo.

Perfil de una mujer, de Botticelli

Para los amantes de los detalles, en el cuadro de Giovanna Tuornaboni aparece un libro de horas, símbolo de la devoción religiosa y un hilo con cuentas de coral, joya asociada a la fertilidad, la riqueza, la suerte. En otras obras de la sala el motivo de los collares de coral vuelve a repetirse.

Cuando un nuevo matrimonio se instalaba en palacio se decoraban los aposentos con gran esplendor. En el caso de Giovanna Degli Albizzi y Lorenzo Tuornaboni en el Palazzo Tuornaboni adornaron la cámara cuatro obras que con motivo de la exposición se han reunido de nuevo por primera vez en quinientos años. Narran escenas cristianas y grecorromanas y tienen en común la representación de arquitecturas monumentales y paisajes marítimos al fondo.

En la sala 5 vemos una tabla perteneciente al Museo del Prado que cuenta la historia de Nastasio degli Onesti. Fue pintada por Sandro Botticelli y es un ejemplo de las obras que adornaban las cámaras nupciales, instruyendo a las jóvenes para que aceptaran los matrimonios que se les imponían si no querían, como la joven de la tabla, ser castigadas toda la eternidad.

Historia de Nastasio degli Onesti

Las salas 6 y 7, tal vez debido al cansancio, despertaron menos mi interés. Están dedicadas a la devoción privada.

Por último, se cierra la exhibición con un estudio técnico que se puede leer y escuchar también en internet. Mediante el análisis de materiales y rayos X, infrarrojos y ultravioleta se ha analizado la composición de la obra principal, el dibujo subyacente, los pentimenti, las capas de pintura aplicadas, los retoques a lo largo del tiempo así como las proporciones geométricas en las que se basa la obra.

La exposición Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia se puede visitar hasta el 10 de octubre en el Museo Thyssen (Paseo del Prado, 8).