Crónica de mi primer EBE

by Gemma Ferreres

La celebración de la primera edición de Evento Blog España coincidió aproximadamente con el cierre de mi blog tintachina y mi etapa de alejamiento de la blogosfera. En 2009 volví a ser activa online, especialmente en Twitter, y comenzaron mis planes para asistir a mi primer EBE.

Como todo novato cometí algunos errores. El primero fue llegar muy tarde el viernes, primer día del evento. Las primeras sesiones solo las pude seguir desde el tren a través del hashtag #EBE10 en Twitter. El streaming no se visualizaba en el iPad. En un evento que solo dura dos días y medio perderse un día completo es imperdonable.

En el hotel
EBE se celebra en el hotel Barceló Renacimiento, un cinco estrellas gigantesco en el que también te puedes alojar a un precio especial de 75€ la noche si lo contratas a través de la organización. Esto implica muchas ventajas pero también algunas incomodidades, como veremos. La primera es que cuesta un poco orientarse. Los únicos carteles que vimos al llegar eran de un congreso de vending. Ni rastro del EBE. Lo primero que vimos fue la zona de networking, casi vacía a la hora que llegamos, pasadas las ocho de la tarde. Así que nos fuimos directamente a cenar, y aquí comienza nuestra primera odisea. De noche y en un lugar que no conoces es difícil orientarse, incluso con Google Maps. En el hotel nos habían indicado que llegar a la zona de tapas de la ciudad era cosa de cinco minutos. En realidad son fácilmente 15 si no te pierdes. Lo que hay que hacer es tomar el camino de la derecha en la puerta del hotel y caminar hacia el puente, que hay que cruzar. En este punto nos desorientamos pero ya estás muy cerca de la Alameda de Hércules, zona delimitada por unas grandes columnas, llena de lugares de tapeo. Nosotros nos decidimos por El Badulaque. Para este desplazamiento, no obstante, hubiera sido más inteligente coger uno de los múltiples taxis que hacían cola en la puerta del Barceló.

Sábado, día grande del EBE
Una sorpresa que te tiene preparada el hotel cuando te levantas es el precio del desayuno, 20€ por persona. Otra opción es esperar al coffee break de las 11 y desayunar zumos, tortas de aceite y mazapanes rellenos de chocolate dispuestos por la organización.

Una vez acreditados en el mostrador correspondiente asistimos a nuestra primera sesión plenaria, dedicada a la geolocalización. La charla del Dr. Bob Barr fue en inglés británico pero se entendía bien. Como sería la tónica en varias de las ponencias fue correcta pero sin aportar grandes novedades. A continuación nos dirigimos a una de las sesiones paralelas, en concreto al encuentro de blogs de tecnología pero nos fuimos antes de que acabara. Tampoco fue muy relevante la entrevista al CEO de BuyVip, el outlet de moda recién adquirido por Amazon.

En la zona de networking saludamos a Antonio Cambronero, @blogpocket, que nos dio las pistas de cómo funcionaba aquella sala llena de cajas de cartón en las que los asistentes pueden escribir mensajes o dejar sus tarjetas para que alguien las lea o recoja. Yo dejé dos, que desaparecieron :)

Al finalizar las sesiones matutinas los colaboradores de Neumattic presentes en el EBE nos juntamos para una fotografía de grupo que tomó el zaragozano @Mcallan.

El sábado por la mañana diluviaba en Sevilla y la cola para coger taxis que te llevaran de la Isla de la Cartuja al centro de la ciudad era considerable. Necesitamos cuatro taxis para trasladarnos al restaurante Milagritos, al lado de la catedral, donde @mcmartinh, @monicator y @AliVillanueva habían reservado mesa y hecho la comanda para 15 personas: @mateo2016, @labrujulaverde, @Laura_LaFari, @anapiccola, @jasp

Gracias a que la organización planifica una pausa de tres horas y media da tiempo a comer tranquilamente y llegar a las sesiones de la tarde. Probablemente la de Marc Vidal fue la ponencia estrella del EBE. Su discurso, a base de “parábolas” tenía un fin claro: meter el gusanillo de emprendedor en cada asistente. Sentenció que ya no va a volver a hablar de crisis porque se ha dado cuenta de que el estado en que nos encontramos está aquí para quedarse. No repetiré sus numerosas metáforas, sólo una para ejemplificar: dos zapateros fueron enviados a África para analizar las posibilidades de negocio en el continente. Uno de ellos respondió que eran nulas, porque nadie llevaba zapatos. El segundo, por el contrario, vio la oportunidad de abrir un nuevo mercado, ya que aún nadie llevaba zapatos. Adivinen quién tenía mentalidad de emprendedor.

Una de las cosas buenas de alojarte en el hotel en el que se celebra el congreso es que puedes subir a tu habitación a coger o dejar el portátil o el ipad o a cambiar tu camiseta por una negra para la “foto de familia”, una tradición del EBE que consiste en subir al escenario o sentarse a los pies del mismo y posar con todos los asistentes para una foto panorámica global. La instrucción para ese año era vestir de negro en señal de luto por las amenazas contra la neutralidad de la red. Yo, que soy disciplinada seguí la consigna, aunque no fue generalizado.

Para la cena del sábado pedimos al taxista que nos condujera a una zona de restaurantes y nos dejó junto a la catedral, en un área muy turística. Creo que éramos los únicos españoles en el restaurante Las Escobas.

A las once de la noche la organización del ebe había programado una fiesta. Uno de los motivos por los que no habíamos comprado entradas era porque hasta el último minuto no sabíamos si íbamos a asistir. De hecho, finalmente, hubo no una sino al menos dos fiestas, la oficial y la paralela, ambas en la calle Betis. Numerosos tuits se hicieron eco. Finalmente, no asistimos a ninguna y nos recogimos pronto en el hotel.

Domingo, último día de Congreso
El domingo por la mañana nuestra primera preocupación fue la logística. Si el congreso acaba a las 13 horas ¿nos permitirían en el hotel hacer check out a esa hora? La respuesta fue categórica: no. Así que en el descanso entregamos las tarjetas y dejamos la maleta en consigna.

Este día no había sesiones paralelas de modo que los asistentes que seguían en el Congreso y no tenían resaca escucharon a Pedro Jorge Romero que habló de la popularidad que habían ido adquiriendo sus posts comentando los episodios de la serie Lost. Como tuiteé durante el Congreso, la entrevista de @mberzosa a Joaquín Ayuso, uno de los fundadores de Tuenti, me gustó porque el entrevistado se atrevió a plantear ideas nuevas, como que uno de los debates emergentes gira en torno a la propiedad de los contenidos que generan los usuarios, ¿son nuestros o de Twitter y Facebook? Su usuario de Twitter es @joaxap.

La conferencia de clausura de Alejandro Piscitelli estuvo a la altura de las circunstancias. Expuso su teoría de que, tras el paréntesis de 500 años que impuso la era de la imprenta, estamos volviendo a una nueva oralidad, en la que los textos no son fijos o se limitan al formato escrito sino que ha renacido la cultura del remix, del mashup, y está dando lugar a nuevos géneros, que combinan los existentes. Un par de los ejemplos que puso: Macbeth no tuvo una versión definitiva hasta que, a la muerte de Shakespeare, se publicaron sus obras completas, hasta entonces cambiaba y mejoraba con cada puesta en escena. Impresionante el vídeo de un niño que conocía los mitos griegos o las alianzas de países durante la Segunda Guerra Mundial gracias a los videojuegos. Ese es el camino, claramente.

Se acercaba la hora de volver a Madrid y la duda era qué sería más sencillo, coger un taxi en el momento en que cientos de personas abandonaban el hotel o decantarse por el autobús que a pocos metros del lugar lleva a la estación de Santa Justa.

Networking y organización
Debo reconocer que la organización del evento me ha parecido impecable. Los tiempos se cumplían a rajatabla, incluso había una pantalla con un contador que indicaba los minutos que restaban. Los ponentes se ciñeron a sus tiempos escrupulosamente. Solo hubo, por mi parte, un momento de confusión, cuando cambiaron el horario de la “foto de familia”, ya que no sabía si afectaba a los horarios de las sesiones.

En cuanto al networking, punto fuerte del EBE, para las personas tímidas como yo es precisamente lo más complicado. Aunque los descansos de media hora para el café o la zona del atrio lo facilitan lo cierto es que sigue siendo difícil, sobre todo si vas solo, no conoces a nadie o es tu primer EBE. Seguro que es un aspecto mejorable, se me ocurren algunas ideas ;-)

¿Volveremos en 2011?