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Nueva York: primeros días, primeras impresiones

Central Park “Bueno, para esto vinieron ¿no?” Así anunciaba Albert, el conductor de la furgoneta que nos llevaba de JFK a nuestro apartamento en Manhattan, las primeras vistas del skyline de Nueva York. Yo, sin embargo, iba más pendiente de que mantuviera el rumbo mientras conducía por el puente y explicaba qué era cada edificio. Mi primera impresión fue “me recuerda a Shanghai”. Es lo que tiene haber viajado antes a China que a Estados Unidos. En realidad, esa no fue mi primera impresión pero no todo se debe contar en un post ;-)

Como es habitual, contaré qué me ha llamado la atención en lugar de recitar los puntos turísticos que hemos visitado y que se pueden encontrar en cualquier guía de la ciudad.

Las aceras. Alguien dijo una vez en mi Twitter que en NY las aceras no tenían baldosas, únicamente cemento para facilitar las obras de mantenimiento. Y es cierto, son totalmente funcionales.

Multicultural. No descubro nada nuevo, pero de la multiculturalidad de NY lo que más ha llamado mi atención no son los hindúes con su típico turbante ni lo mucho que se habla español, sino la presencia de muchos judíos con su kipá e incluso de judíos ultraortodoxos.

Caro. Si no fuera porque el cambio euro/dolar es favorable estos días, ya estaríamos arruinados. Me han chocado los altos precios de la comida y productos básicos. Siempre que voy a consultar la etiqueta marca 5 dólares, sea un cepillo de dientes o una caja de galletas. No parece haber precios más bajos. Suerte que julio es temporada de rebajas y he encontrado unas bermudas CK por 19 dólares.

Policía. Se les ve en todas partes, lo cual refuerza la sensación de seguridad. Y, tengo que decirlo, son iguales que en las películas. Las poses deben ser parte de la instrucción, porque son idénticas a las vistas en el cine.

I love NY. Quiero una camiseta con el famoso logo. Están por todas partes.

Naked cowboys. En una ciudad en la que ya nada sorprende parece que la única forma de llamar la atención es desnudarse. En Times Square vimos a los Naked Cowboys, en la puerta de Hollister a dos muchachos en bañador, en la escalinata de la Biblioteca Pública un artista pintaba el cuerpo de una joven desnuda.

Fajos de billetes. No sé cuántos caballeros he visto ya con un fajo de billetes en la mano. El billete más pequeño es el de un dólar, por lo que tal vez un fajo no sea mucho dinero pero no imagino a alguien en España blandiendo un taco de billetes.

Cajeras. A una española típica que se estresa en la caja del supermercado para meter todo lo que ha comprado en las bolsas casi se le saltan las lágrimas al ver que las cajeras estadounidenses no sólo llenan las bolsas ellas mismas sino que incluso utilizan varias bolsas, una dentro de otra, cuando la compra pesa mucho.

Supersize. Todo está disponible en tamaño gigante. Si en Japón podías comprar los huevos de uno en uno en NY lo habitual es comprar la leche, el zumo, los refrescos… en garrafa.

Si te apetece ver fotos del viaje, puedes ver el Set NY2011 en Flickr.

Vuelo 127 de Delta Airlines con destino Nueva York

Terminal 1 Barajas La segunda parte de la Aventura comenzó como había acabado la primera, de forma accidentada. Me gusta mirar el progreso del vuelo en la pantalla con GPS de los asientos. En esta ocasión, después de casi dos horas de trayecto, el mapa indicaba que volábamos hacia Madrid, en lugar de hacia Nueva York. Pensé que sería un error pero no, al poco, el comandante avisó de que el avión regresaba a Madrid “por un problema con el aire acondicionado”. Este sería el principio de varios días de esperas y retrasos. Primero nos dijeron que no sería necesario bajar del avión, que lo repararían y reanudaría el vuelo. El mensaje, que pretendía ser tranquilizador, no lo era, ya que lo último que queríamos era viajar en una aeronave con una avería. Sumando retraso tras retraso el día acabó en el Hotel Auditorium, famoso por haber alojado a los controladores durante su huelga. El hotel, “el más grande de Europa”, es un cuatro estrellas cercano al aeropuerto, las habitaciones son espaciosas, con camas King´s size, piano bar en la cafetería y almuerzo tipo bufé. En el hall recibe al visitante una escultura de Javier Mariscal que representa un Cadillac en el momento de estrellarse.

"Crash!" de Javier Mariscal El vuelo cancelado, en teoría, iba a salir al día siguiente a las 12.30 pero ese jueves lo único que nos depararía eran más colas y esperas. Alrededor de las 3 de la tarde ya estaba claro que tampoco volaríamos ese día pero al menos nos daban la opción de acomodarnos en otros vuelos, lo que había sido imposible hasta entonces ya que, al ser festivo en Madrid todo estaba vendido. Teníamos claro que queríamos un vuelo sin escalas. Al viajar por un periodo largo, de tres meses, no nos importaba perder un día o dos con tal de evitar más contratiempos. De nuevo, colas para encontrar asiento en otros vuelos. La señorita que nos atendió llevaba despierta desde las 4 de la madrugada, lo que explica que se equivocara dos veces al asignarnos otro vuelo. Finalmente, tuvo que subsanar los errores Atención al cliente, que se comportó con gran diligencia.

Como no hay mal que por bien no venga, los días extra de espera en Madrid permitieron que llegara el paquete de Bubok con tres ejemplares de mi libro Internetización, que pude revisar y verificar que se habían imprimido correctamente.

Internet y el terremoto de Japón


Soy usuaria asidua de Twitter de modo que, cuando un terremoto sacudió Japón el pasado viernes 11 de marzo fue el lugar al que dirigí mi atención. Sigo a unas 200 personas, de distintas ideologías y especialidades temáticas; en general, me proporcionan una visión amplia de la realidad, así que confié en ellos para informarme de la situación.

Fuente de información
En el momento en el que sucedió el terremoto sólo seguía a un español en Japón, @Kirai, que nos dio un buen susto cuando anunció que se avecinaba una réplica muy fuerte la misma tarde del viernes. Actualmente sigo también a @ikusuki, @zordor y @ungatonipon. Entre todos nos facilitaron la información más útil, la cotidiana: si iba a haber cortes de electricidad, si se podía usar el gas…

La información de última hora y, muy especialmente, sobre la alerta nuclear la recibí a través de tuiteros como @adelgado y @aberron, éste último especializado en temas de ciencia. La cuenta en Twitter del Gobierno de España, @desdelamoncloa facilitó los teléfonos y email de la embajada en Japón. Una cuenta muy bien “curada”, como es @eventoblog, proporcionó algunos de los enlaces más prácticos. Por último, @meneame_net, aunque no es la fuente más rápida, ya que tiene que esperar a que los usuarios envíen los enlaces y sean votados, aporta contexto a través de los comentarios de su comunidad de usuarios. Creo que la noticia “Vídeo en directo de explosión en la central de Fukushima” fue la última que leímos antes de salir el sábado por la tarde hacia el aeropuerto de Narita.

A través de los enlaces que compartían estos y los demás contactos en Twitter pudimos construir nuestra propia red de fuentes primarias sobre el terremoto:

En esos momentos hubiera resultado muy útil una página que agregara todas esas fuentes. Lo más parecido es el sitio Google Crisis Response. Mis conclusiones sobre la experiencia, suenen ingenuas o no, son dos:

  • En caso de catástrofe debería formar parte del protocolo informar también en inglés, aunque sólo sea en el 10% de los mensajes emitidos. Te sientes muy impotente oyendo los anuncios por megafonía sin entender una palabra. Recuerdo que incluso probé la app Google Translate para iPhone pero sin éxito.
  • Se necesitan canales libres para dedicarlos 100% a información sobre una crisis. Ver cómo Al-Jazeera interrumpía la cobertura sobre Japón para tratar otros temas resultaba desesperante.

Fuente de información personal
Además de este uso híbrido de la información como broadcast y fuente primaria, algo que me sorprendió de Twitter fue el apoyo de todas las personas que nos seguían. Este tuit de Felipe Díaz (@fdiazs):

yo viví el 8.8 en Chile, las réplicas son muy parecidas y después te viene mareo de tierra. Sugiero ver un vaso con agua

O este otro de Edgardo Gutierrez (@edgardoalonzo):

en Chile , a un año del terremoto 8.8 aùn tenemos replicas de 7 richter, fuerza, animo y fè n DIOS

Nos ayudaron muchísimo a entender la situación.

Con nuestras familias nos comunicamos a través de Messenger, Skype y Gtalk. En los momentos inmediatamente posteriores al terremoto y en las réplicas fuertes las líneas telefónicas se colapsaban y no era posible realizar llamadas ni enviar SMS. En esos momentos internet se convertía de nuevo en nuestra única ventana con el mundo.

Emisión de información
Cuando sobrevino el terremoto Rubén y yo no llevábamos ni diez días en Japón. No podíamos ser de gran ayuda pero un amigo nos apremió a que informáramos. Lo único que podíamos emitir eran mensajes que reflejaban la tranquilidad, dentro de la tensión, que se vivía en Tokio: los miles de tokiotas que caminaban por las calles intentando regresar a sus casas después de que se interrumpiera el servicio de transporte público. Desde España nos llegaban preguntas, por ejemplo sobre si había pillaje en las calles de Tokio, algo que negamos rotundamente, ya que si algo ha caracterizado a los japoneses en esta crisis es su civismo.

El sencillo vídeo que grabé desde nuestro apartamento en Tokio fue reproducido por el elpais.com en su “Última hora” y ya ha superado las 8.500 visualizaciones en YouTube.

Lo importante para informar en situaciones como esta es disponer ya de los canales activos: una cuenta en Twitter o Facebook, en Flickr, en YouTube, un blog o web… Y un buen smartphone que permita tomar fotografías y grabar vídeos y transmitirlos al instante.

Internet como tecnología
El terremoto arrancó de cuajo el cable de la antena del televisor por lo que desde el principio nuestra información llegó a través de internet. Fue curioso que, al vivir en un primer piso, cuando bajábamos a la calle asustados por las primeras réplicas podíamos seguir conectados a nuestra wifi.

Cuando llegamos al aeropuerto de Narita buscamos zonas wifi. Ni con el Mac ni con el Vaio tuvimos suerte, ni siquiera cambiándonos de lugar en toda la planta, pero el iPad sí logró conectarse. Sospechamos que se debe a que en ese momento los responsables abrieron la conexión a internet a todo el mundo. Duró aproximadamente una hora, que empleamos buscando vuelos a España. En nuestra segunda expedición al aeropuerto la conexión wifi estuvo disponible todo el tiempo. La itinerancia de datos la reservábamos como último recurso.