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Internet y el terremoto de Japón


Soy usuaria asidua de Twitter de modo que, cuando un terremoto sacudió Japón el pasado viernes 11 de marzo fue el lugar al que dirigí mi atención. Sigo a unas 200 personas, de distintas ideologías y especialidades temáticas; en general, me proporcionan una visión amplia de la realidad, así que confié en ellos para informarme de la situación.

Fuente de información
En el momento en el que sucedió el terremoto sólo seguía a un español en Japón, @Kirai, que nos dio un buen susto cuando anunció que se avecinaba una réplica muy fuerte la misma tarde del viernes. Actualmente sigo también a @ikusuki, @zordor y @ungatonipon. Entre todos nos facilitaron la información más útil, la cotidiana: si iba a haber cortes de electricidad, si se podía usar el gas…

La información de última hora y, muy especialmente, sobre la alerta nuclear la recibí a través de tuiteros como @adelgado y @aberron, éste último especializado en temas de ciencia. La cuenta en Twitter del Gobierno de España, @desdelamoncloa facilitó los teléfonos y email de la embajada en Japón. Una cuenta muy bien “curada”, como es @eventoblog, proporcionó algunos de los enlaces más prácticos. Por último, @meneame_net, aunque no es la fuente más rápida, ya que tiene que esperar a que los usuarios envíen los enlaces y sean votados, aporta contexto a través de los comentarios de su comunidad de usuarios. Creo que la noticia “Vídeo en directo de explosión en la central de Fukushima” fue la última que leímos antes de salir el sábado por la tarde hacia el aeropuerto de Narita.

A través de los enlaces que compartían estos y los demás contactos en Twitter pudimos construir nuestra propia red de fuentes primarias sobre el terremoto:

En esos momentos hubiera resultado muy útil una página que agregara todas esas fuentes. Lo más parecido es el sitio Google Crisis Response. Mis conclusiones sobre la experiencia, suenen ingenuas o no, son dos:

  • En caso de catástrofe debería formar parte del protocolo informar también en inglés, aunque sólo sea en el 10% de los mensajes emitidos. Te sientes muy impotente oyendo los anuncios por megafonía sin entender una palabra. Recuerdo que incluso probé la app Google Translate para iPhone pero sin éxito.
  • Se necesitan canales libres para dedicarlos 100% a información sobre una crisis. Ver cómo Al-Jazeera interrumpía la cobertura sobre Japón para tratar otros temas resultaba desesperante.

Fuente de información personal
Además de este uso híbrido de la información como broadcast y fuente primaria, algo que me sorprendió de Twitter fue el apoyo de todas las personas que nos seguían. Este tuit de Felipe Díaz (@fdiazs):

yo viví el 8.8 en Chile, las réplicas son muy parecidas y después te viene mareo de tierra. Sugiero ver un vaso con agua

O este otro de Edgardo Gutierrez (@edgardoalonzo):

en Chile , a un año del terremoto 8.8 aùn tenemos replicas de 7 richter, fuerza, animo y fè n DIOS

Nos ayudaron muchísimo a entender la situación.

Con nuestras familias nos comunicamos a través de Messenger, Skype y Gtalk. En los momentos inmediatamente posteriores al terremoto y en las réplicas fuertes las líneas telefónicas se colapsaban y no era posible realizar llamadas ni enviar SMS. En esos momentos internet se convertía de nuevo en nuestra única ventana con el mundo.

Emisión de información
Cuando sobrevino el terremoto Rubén y yo no llevábamos ni diez días en Japón. No podíamos ser de gran ayuda pero un amigo nos apremió a que informáramos. Lo único que podíamos emitir eran mensajes que reflejaban la tranquilidad, dentro de la tensión, que se vivía en Tokio: los miles de tokiotas que caminaban por las calles intentando regresar a sus casas después de que se interrumpiera el servicio de transporte público. Desde España nos llegaban preguntas, por ejemplo sobre si había pillaje en las calles de Tokio, algo que negamos rotundamente, ya que si algo ha caracterizado a los japoneses en esta crisis es su civismo.

El sencillo vídeo que grabé desde nuestro apartamento en Tokio fue reproducido por el elpais.com en su “Última hora” y ya ha superado las 8.500 visualizaciones en YouTube.

Lo importante para informar en situaciones como esta es disponer ya de los canales activos: una cuenta en Twitter o Facebook, en Flickr, en YouTube, un blog o web… Y un buen smartphone que permita tomar fotografías y grabar vídeos y transmitirlos al instante.

Internet como tecnología
El terremoto arrancó de cuajo el cable de la antena del televisor por lo que desde el principio nuestra información llegó a través de internet. Fue curioso que, al vivir en un primer piso, cuando bajábamos a la calle asustados por las primeras réplicas podíamos seguir conectados a nuestra wifi.

Cuando llegamos al aeropuerto de Narita buscamos zonas wifi. Ni con el Mac ni con el Vaio tuvimos suerte, ni siquiera cambiándonos de lugar en toda la planta, pero el iPad sí logró conectarse. Sospechamos que se debe a que en ese momento los responsables abrieron la conexión a internet a todo el mundo. Duró aproximadamente una hora, que empleamos buscando vuelos a España. En nuestra segunda expedición al aeropuerto la conexión wifi estuvo disponible todo el tiempo. La itinerancia de datos la reservábamos como último recurso.

4 días interminables

Escribo desde Madrid. Anoche llegamos de Tokio vía Moscú con Aeroflot. Los últimos cuatro días, desde que se produjo el terremoto en Japón han sido interminables, como un día larguísimo.
Todos pendientes de las noticias
Ya conté cómo viví el terremoto. Esa noche, siguiendo las indicaciones para estos casos, dormimos con la ropa puesta y por turnos por si una réplica fuerte nos obligaba a salir corriendo de casa. Al día siguiente se produjo un incendio en la planta nuclear de Fukushima y esto nos puso mucho más nerviosos que el terremoto. Sabemos que Japón está preparado para resistir seismos pero ¿una alerta nuclear? Las noticias no mejoraban y por la tarde, cargados con lo esencial nos fuimos al aeropuerto dispuesto a comprar billetes para volver a España. Sin embargo, no circulaba el Narita Express y el tren que tuvimos que coger iba muy lento. Cuando llegamos al aeropuerto los mostradores estaban cerrados y, casi sin darnos cuenta, estábamos atrapados allí porque aunque fletaron autobuses gratuitos de vuelta a Tokio el metro a esa hora ya no funcionaba, por lo que no podíamos volver al apartamento.
Noche en el Narita Airport
Apenas dormimos esa noche. El personal del aeropuerto repartió sacos de dormir, agua y galletitas saladas pero nosotros estábamos en continua comunicación con España desde donde nuestras familias intentaban conseguirnos un vuelo de vuelta. No tuvimos éxito y, por un problema u otro (¿enviar un fax a Rumbo para confirmar la identidad?) al amanecer seguíamos sin tener forma de volver a España. En el mostrador de KLM nos pedían esperar hasta las 11 de la mañana para saber si habría algún asiento libre en su vuelo de las 12.30 del domingo. Entonces no sabíamos que estaban acomodando a las personas que habían visto retrasados sus vuelos por el terremoto, que tenían prioridad. Muchos de ellos, algunos con niños, habían dormido en Narita Airport. En este momento estábamos tan cansados tras dos noches casi en vela y por el estrés de las contínuas réplicas del terremoto que decidimos arriesgarnos y volver al apartamento en Tokio para dormir un rato.

Esa tarde contamos por Twitter cómo volvíamos a tener gas y agua caliente y cómo seguíamos buscando vuelos de vuelta porque todas las noticias anunciaban un 70% de probabilidades de una réplica fuerte en los próximos tres días y, por tanto, nuevo riesgo para las centrales nucleares. Después de decenas de intentos fallidos encontramos billetes de avión a Madrid a precios razonables, primero con Finnair y finalmente con Aeroflot el lunes día 14 a las 13.05 horas. Nos fue muy útil el buscador de vuelos Trabber, que continuamente se actualizaba con nuevas ofertas de vuelos, aunque en ese momento eché en falta algún botón de pánico para emergencias que buscara cualquier vuelo de salida.

En el limousine bus con más extranjeros Nos acostamos temprano y el lunes a las 5 de la mañana estábamos en pie. De nuevo, no circulaba el Narita Express pero de la Tokyo Station partían unos limousine bus al aeropuerto. Subimos en uno con otros extranjeros y en hora y media estábamos de nuevo en Narita. Faltaba tanto tiempo para que saliera el vuelo que nos dio tiempo a desayunar un donuts, una café con leche y un zumo de naranja que nos sentó de maravilla después de dos días sin gas para cocinar y comiendo sólo ocasionalmente algo de fruta o lo que tuviéramos más a mano.

Vistas de Narita el 14 marzo Mientras hacíamos cola para facturar vivimos otro terremoto. Fue tan fuerte que no puedo considerarlo una simple réplica. Finalmente embarcamos y veinte horas después nos encontrábamos con nuestras familias y amigos en Barajas.

La noche del lunes, ya en Madrid, las noticias que llegaban de Japón no eran buenas y ha comenzado el éxodo de extranjeros. En el momento de escribir estas lineas, martes 15 de marzo, todo parece de nuevo bajo control pero la situación aún no es estable por lo que no hay que bajar la guardia.

Estos días hemos tenido sentimientos encontrados porque en el poco tiempo que hemos podido pasar en Tokio hemos sido muy felices. Fuimos muy ilusionados y nos da pena todo lo ocurrido, más aún a un pueblo tan extraordinario como el japonés, que se ha portado extraordinariamente con nosotros, siempre intentando ayudarnos cuando pedíamos información sobre cómo llegar a un lugar, dónde comprar tickets etc.

Por último, quiero expresar mi agradecimiento a todas las personas que se han interesado por nosotros y nos han enviado mensajes de ánimo. Nos ayudaba a mantener la mente ocupada y a no pensar en la siguiente réplica.

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