Diferencias entre cuna, minicuna y moisés

Cuando vas a tener un bebé piensas en lo que va a necesitar y en la lista no falta “la cuna” pero pronto descubres que no existe “la cuna” sino que probablemente utilizarás dos o tres cunas.

Minicuna
Por orden temporal, la primera que necesitarás será la minicuna. Se trata de una cuna más pequeña de lo habitual que se suele comprar principalmente por estos motivos:

  • a algunos recién nacidos les agobia una cuna de tamaño estándar, prefieren estar en un lugar más recogido
  • no siempre hay suficiente espacio en el dormitorio de los padres para una cuna grande

Esta cuna no suele tminicunaener barrotes sino paredes de tela, lo que puede que sea más seguro para el bebé pero también implica menor contacto con el recién nacido, al que no ves desde tu cama ni puedes tocar. En el tema de las cunas de colecho no entro porque no las he utilizado. En nuestro caso, la minicuna la heredamos del primito y no pudimos elegir pero tal vez hubiera optado por una con los laterales de malla para poder evitar los contratiempos mencionados.

La minicuna se deja de utilizar a los pocos meses, bien porque el bebé ha crecido y necesita más espacio o porque ha ganado peso y la estructura de la cuna no lo soporta.

Moisés
El moisés es un cesto de mimbre con asas. En nuestro caso, fue una de las mejores compras (bueno, fue un regalo). Es el lugar en el que pasa el día el bebé cuando aún es muy pequeño, le permite estar en el salón con la familia. Para nosotros, que trabajamos desde casa, fue muy importante. Lo utilizamos hasta que la peque ya era capaz de sentarse sola y empezaba a ser un peligro que estuviera en él. Las siestas siguió durmiéndolas en el moisés hasta los 8 meses aproximadamente.

En teoría el moisés se puede transportar pero lo cierto es que rara vez lo movimos, para eso mejor el cochecito de paseo (sí, también dentro de la casa).

Después de unos ocho meses de uso vendí el moisés a través de la app de Wallapop.

 

Cuna
Y por fin llegamos a “la cuna”. Su tamaño estándar suele ser de 120×60 cm (el colchón). Esto es importante porque si te dejas llevar y compras una de diseño original después será un problema encontrar sábanas de sus medidas.

Comprar muebles en Madrid, si no tienes coche para ir a Ikea, se está empezando a convertir en un problema. No existe mucha oferta, así que acabas comprando sí o sí en El Corte Inglés. Allí tienen “la cuna”, la estandar, de madera, con barrotes, color blanco y lateral abatible.

cuna

Los primeros meses deberás usarla con un protector o “chichonera” para que el bebé no se haga daño si se golpea contra la madera o si intenta sacar una manita entre los barrotes.

Almohada todavía no necesitarás (salvo consejo médico en algún caso) y los juegos de sábanas es fácil encontrarlos con dos sábanas bajeras. Esto viene muy bien ya que las bajeras se ensucian más a menudo por vómitos o incidencias.

Si puedes desplazarte a tiendas de muebles o te atreves a comprarlos por internet hay más opciones: cunas nido con cambiador incorporado y cajones para guardar las sábanas, cunas que crecen con el bebé y se convierten en camas…

Los pediatras aconsejan cambiar al bebé a su propia habitación a partir de los 4-6 meses (según la hoja informativa de mi centro de salud). Muchas padres aprovechan para hacerlo coincidir con el cambio de la minicuna a la cuna.

Bola extra: cuna de viaje y parque
Hemos viajado muy poco desde que nació Irene pero para esos desplazamientos hemos usado una cuna de viaje que también sirve como parque infantil. No tiene dimensiones estándar y cuando tuvimos que cambiar la delgada colchoneta que vende el fabricante por un colchón fue un problema. Suerte que en una colchonería del barrio nos hicieron uno a medida ¡y forrado con dibujos de ositos! por 40 euros.

La cuna de viaje viene muy bien para dejar al niño o niña un momento cuando tienes que ir al baño o dejarlo sin vigilancia un instante.

Este post se basa únicamente en mi experiencia como mamá y busca ayudar a otros padres primerizos; no pretende ser exhaustivo, ni definitivo ni sustituir el consejo de expertos.

¿Qué cochecito de bebé elegir?

Al igual que todo padre primerizo un buen día tuvimos que elegir un cochecito para nuestro futuro bebé. Comienzas a investigar en foros como enfemenino.com (que por cierto, cada vez está más desactualizado) o en la sección de Carrocería de elcorteingles.es y pronto descubres que no tendrás que decidir sólo el color… Comienza la odisea.

Lo primero que descubres es que no hay un sólo tipo de cochecito, hay que diferenciar entre capazo, silla de paseo y portabebés. Algunas marcas comercializan cochecitos que son a la vez capazo y silla de paseo y otras además incluyen el portabebés.

El capazo se utiliza los primeros meses, cuando el bebé va acostado.

La silla de paseo a partir de los 6 meses, más o menos, que es cuando el bebé ya se incorpora y empieza a sentir curiosidad por ver su entorno.

El portabebés o cuco es opcional. La marca más conocida es “maxicosi”. Tiene la ventaja de que ocupa muy poco, puede utilizarse en el automóvil (desconozco si la nueva legislación sobre sistemas de retención infantiles las autoriza) y se acopla y desacopla muy fácilmente de la estructura del cochecito de bebé. Sin embargo, las recomendaciones que he leído aconsejan no llevar al bebé en la maxicosi mucho rato ya que no es bueno para su espalda.

La elección del cochecito es más difícil que la de “la cuna” ya que son muchos los aspectos a tener en cuenta. Al principio me preocupaba mucho que fuera fácil de plegar porque uso mucho el transporte público pero el cochecito que finalmente compramos es todo menos fácil de plegar. Lo que nos decidió fue un comentario en un foro que a mí me dejó escandalizada. Una mamá contaba que su cochecito se desmontó, con el bebé dentro, mientras hacía una maniobra. En ese momento decidí que compraría el mejor cochecito y ese todos los padres sabemos cuál es, ese con el logo de un círculo garabateado que se ve a todas horas en las calles. No me esponsoriza la marca, Bugaboo, pero no puedo estar más satisfecha con la compra de su modelo Cameleon.

El carro, cochecito o bugaboo que compramos dispone de capazo y se convierte en silla de paseo, de modo que puede ser utilizado dos o tres años sin problemas. Eso sí, el montaje para pasar de capazo a sillita los hace excluyentes, es decir, no es “reclinable” como ocurría en cochecitos más antiguos, sino que una vez das el salto de capazo a sillita es definitivo, no puedes cambiarlo a tu gusto cada día a no ser que lo desmontes casi por completo.

El cochecito es muy robusto, la altura del manillar es regulable, la bandeja para llevar objetos grande… El nuestro ha subido escalones a pulso, con sus correspondientes “golpes”, ha entrado en parques con suelo de arena… y resiste como el primer día. El mayor problema sea tal vez que incluso “plegado” ocupa mucho espacio y es bastante aparatoso (separar el capazo o silla de la base, plegar el chasis…).

Eso sí, además del precio del conjunto prepárate para los mil accesorios: colchoneta en verano, saco de abrigo en invierno, sombrilla (prescindible totalmente e inmanejable, mejor usar la capota), bolso para el manillar…

Maxicosi
Como el set no incluía portabebés nosotros optamos por una Maxicosi del grupo 0 que nos fue útil para desplazamientos al hospital. No tenemos coche, así que la acoplábamos al taxi durante el trayecto y la usábamos posteriormente como carrito con los adaptadores necesarios para anclarla al bugaboo quitando el capazo.

De nuevo, la maxicosi necesita sus complementos: saco en invierno, burbuja para lluvia…

MacLaren
Muchos padres, cuando el niño ya puede ir sentado, optan por una silla de paseo MacLaren. He leído maravillas pero no tengo una. Su precio está alrededor de los 200 euros, dependiendo de si eliges el modelo más básico o el más caro.

Es la típica silla muy ligera y totalmente plegable, como un paraguas.

Para paseos, nosotros seguimos utilizando el bugaboo y para desplazamientos en transporte público disponemos de una silla de Prenatal (39 € en rebajas si eres socio) que aún hemos utilizado poco. La premisa al comprarla era “que no me importe si la rompen o la extravían en un viaje en avión, tren etc”.

Este post se basa únicamente en mi experiencia como mamá y busca ayudar a otros padres primerizos; no pretende ser exhaustivo, ni definitivo ni sustituir el consejo de expertos.

Campus Madrid de Google ¿un ejercicio de generosidad?

Admito que fui escéptica cuando inauguraron Campus Madrid el pasado mes de junio pero después de conocerlo y asistir a un par de conferencias en las últimas semanas mi opinión ha cambiado por completo.

La incursión de Google en el saturado panorama emprendedor español, su filosofía de asociarse -y privilegiar- a algunos partners locales sobre otros me hicieron verlo como una apuesta oportunista nada más.

La curiosidad finalmente me pudo y asistí a mi primera conferencia en Campus Madrid. La conferencia en sí fue decepcionante, el aforo casi lleno pero al ponente claramente le habían endosado una presentación y un tema en el que no era experto y salió del trance como pudo. La curiosidad, sin embargo, iba en aumento. A través de las celosías del auditorio se podía ver el Campus Café, el espacio de networking, y aunque ese día no podía quedarme a investigar decidí que volvería.

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Esta mañana estuve de nuevo en el auditorio del Campus y esta vez la conferencia sí fue un lujo. Stephen Griffiths, Mobile Transformation Expert para EMEA de Google, @breakthroo en Twitter, daba una charla sobre UX for Mobile and Apps. Esperaba un marco teórico que me sirviera para organizar los dispersos conocimientos alrededor de la UX para apps y nos lo proporcionó. Tal vez no estoy del todo de acuerdo con el enfoque o con el nivel de detalle de la ponencia pero la conferencia fue de 10. Además, entrando más en lo personal, me gustó que usara diapositivas con mucho texto, organizado en bullets, muy útil para una conferencia en inglés en un país no angloparlante; no soy de las que opinan que el que usa mucho texto en una presentación es porque no domina el tema, simplemente hay diferentes estilos de exposición. Cuando, en el turno de preguntas, una asistente quiso saber su opinión sobre el “menú hamburguesa” simplemente afirmó que la gente lo conocía y lo sabía usar y por tanto era válido. No se limitó a seguir el hype o lo “políticamente correcto”. Me sentí identificada con su visión realista de la UX. Otro de los asistentes pidió recomendaciones de lecturas y, de nuevo sorpresa, dijo que no había o no conocía ningún libro de referencia sobre UX en apps y remitió al Twitter de Luke Wroblewski (@lukew). Es interesante ver cómo circula el conocimiento en cada etapa que ha vivido la red: listas, blogs, foros, twitter…

Una de las cosas que más me sorprendió -aunque en cierto modo lo esperaba- era ver el tipo de público que asiste a las conferencias: gente muy joven, mayoritariamente hombres aunque con presencia femenina. Ante tanto millenial te sientes a la vez un poco fuera de lugar y al mismo tiempo piensas que tal vez naciste antes de tiempo porque aunque yo pertenezco por edad a la Generación X no tengo coche ni hipoteca. Me recuerda mucho a allá por el año 2001, cuando los entonces veinteañeros nos sumergíamos en el nuevo mundo de los blogs. Ahora, en lugar de blogs, directamente crean empresas o apps.

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En la zona de co-working del campus hay un gran tablón de anuncios donde cualquiera puede colgar su tarjeta o su post-it con lo que busca u ofrece: community managers, consultores UX, CTOs… Y este espíritu colaborativo es lo que ha hecho que me empiece a gustar la filosofía de Campus Madrid. Lo he tenido que leer varias veces para creerlo pero parece que es cierto: cualquiera puede proponer un evento y celebrarlo en las instalaciones del Campus de manera gratuita. Este acto tan sencillo puede ser un gran dinamizador del panorama emprendedor y digital en Madrid. De entrada lo ví simplemente oportunista por parte de Google, una forma de ahorrarse esfuerzos y dejar que otros le hicieran el trabajo seleccionando ponentes, publicitando los eventos etc pero ahora lo veo como un gesto muy generoso. Ya llevo unos años en el mundillo como para pensar que no hay un interés detrás pero lo cierto es que esta forma de eliminar barreras para los emprendedores casi me emociona. Eventos ilustres como BetaBeers ya se han mudado al nuevo espacio y seguro que el empuje de la comunidad les hace crecer.

Lo que no entiendo es por qué han elegido para la ubicación del campus una zona tan poco accesible de Madrid. Es difícil llegar en transporte público, la confusión con los diferentes accesos es un problema cuando vas por primera vez. Imagino que el Ayuntamiento habrá tenido algo que ver pero si a la mala localización sumamos que el espacio ya se ha quedado pequeño a los pocos meses de su apertura no me extrañaría que tuvieran que cambiar de ubicación o ampliar las instalaciones.

Hay muchos más elementos disruptivos en esta apuesta de Google, como el campus para mamás o para seniors. Espero ir conociéndolo más poco a poco.

Nota: la conferencia de Stephen Griffiths fue grabada y Google la pondrá a disposición del público.